Las barreras legales de la impresión en 3D//The legal barriers of 3D printing.


La lista de objetos que pueden imprimirse en tres dimensiones es prácticamente interminable, desde auriculares que se adaptan a la forma exacta de la oreja, prótesis a medida del paciente a casas que se construyen en horas y hasta pistolas. Esta tecnología, cuyo desarrollo avanza a gran velocidad, está suponiendo una auténtica revolución en la producción o comercialización de la gran mayoría de los bienes. Según la consultora McKinsey, la impresión 3D generó en 2017 un negocio de 10.000 millones de dólares en todo el mundo. En 2025 se calcula que sobrepasará los 250.000 millones No obstante, y a pesar de su rápida expansión, se trata de una tecnología que presenta numerosos desafíos. También (o especialmente) en el ámbito legal.

herorecortada.pngComo apunta Paloma Llaneza, CEO de Razona LegalTech y experta en ciberseguridad, “la impresión 3D democratiza la generación de réplicas”. De igual manera que ocurrió en el mercado del cine o de la música, los individuos pueden conseguir de forma prácticamente inmediata y a un coste relativamente bajo una copia idéntica de un objeto. Por lo tanto, y de encontrarse esa pieza bajo algún tipo de protección legal (patente, derechos de autor o diseño industrial, entre otros), se estarían vulnerando sus derechos de propiedad intelectual e industrial.

Pero no toda impresión de un bien protegido constituye necesariamente un acto ilícito. Para que sea considerado como tal, si no que debe hacerse un uso comercial del objeto.  En este sentido, la ley hace una interpretación amplia del concepto “uso comercial”, por lo que para vulnerar los derechos no solo es necesaria la existencia de una transacción económica (su venta o alquiler, por ejemplo), sino que su violación también podría producirse “por exhibirlo en una página web, difundirlo o, incluso, regalarlo”. Por tanto, y de cumplirse alguno de estos supuestos, la empresa o el individuo titular de los derechos podría actuar legalmente contra el infractor y reclamar su sanción y una indemnización.

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Si la copia se produce en un entorno reducido, como el doméstico, lo que prevén los juristas es que el titular de los derechos renuncie a perseguir al infractor porque la potencial ganancia será tan reducida que el coste del proceso judicial no le merecerá la pena. También es posible que en un gran número de casos nunca se entere de la impresión tridimensional ilegítima.

Por otro lado, la proliferación de esta tecnología “generará un aumento de la falsificación”, augura Alejando Touriño, socio director de Ecija. Esto se explica por dos motivos: la previsible facilidad para que acaben circulando por Internet los planos de los objetos, y el uso creciente por parte de las empresas de la impresión 3D. O dicho de otro modo: si el original está fabricado con esta tecnología, su reproducción a través de la misma por parte de los falsificadores será más sencilla y precisa.

El mercado de la creación en tres dimensiones A_7935302.jpgestá teniendo un gran impacto en el mundo de la moda, el diseño y la salud. No obstante, hay otros ámbitos en los que su extensión puede tener efectos preocupantes, como en lo relativo a la seguridad privada. Así, como señala Touriño, un usuario podría descargarse los planos de una pistola en la Internet oscura (dark web), imprimirla y usarla. Lejos de ser una realidad remota, un caso así ya se ha dado en países como Reino Unido, donde un joven fue condenado el pasado junio por posesión de armas de fuego impresas en tres dimensiones.

Más allá fue la empresa estadounidense Defense Distributed, que en julio de 2018 quiso publicar planos, dibujos, instrucciones y archivos para que los usuarios pudiesen imprimir armas en 3D. Un juez federal bloqueó el lanzamiento al valorar la peligrosidad de estas armas, al no estar registradas y ser indetectables por los detectores de metales, ya que, están hechas de plástico.

Fuente:https://elpais.com/economia/2019/08/09/actualidad/1565350591_001399.html

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The list of objects that can be printed in three dimensions is almost endless, from headphones that adapt to the exact shape of the ear, prostheses tailored to the patient to houses that are built in hours and even guns. This technology, whose development is advancing at high speed, is assuming a genuine revolution in the production or marketing of the vast majority of goods. According to the consultant McKinsey, 3D printing generated in 2017 a business of 10,000 million dollars worldwide. In 2025 it is estimated that it will exceed 250,000 million. However, despite its rapid expansion, it is a technology that presents numerous challenges. Also (or especially) in the legal field.

herorecortada.pngAs Paloma Llaneza, CEO of Razona LegalTech and expert in cybersecurity, points out, “3D printing democratizes the generation of replicas.” In the same way as it happened in the film or music market, individuals can obtain an identical copy of an object almost immediately and at relatively low cost. Therefore, and if that piece were found under some kind of legal protection (patent, copyright or industrial design, among others), its intellectual and industrial property rights would be violated.

But not every impression of a protected good necessarily constitutes an illicit act. To be considered as such, if not that a commercial use of the object must be made. In this sense, the law makes a broad interpretation of the concept of “commercial use”, so in order to infringe rights, not only is the existence of an economic transaction necessary (its sale or rental, for example), but its violation could also occur “by displaying it on a web page, spreading it or even giving it away”. Therefore, and if any of these assumptions are fulfilled, the company or the individual holding the rights could legally act against the offender and claim their sanction and compensation.

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If the copy is produced in a small environment, such as the domestic one, what the jurists foresee is that the rights holder renounces to prosecute the offender because the potential gain will be so reduced that the cost of the judicial process will not be worth it. It is also possible that in a large number of cases you will never find out about illegitimate three-dimensional printing.

On the other hand, the proliferation of this technology “will generate an increase in counterfeiting,” says Alejando Touriño, managing partner of Ecija. This is explained by two reasons: the foreseeable ease so that the plans of the objects end up circulating on the Internet, and the increasing use by the companies of 3D printing. Or put another way: if the original is manufactured with this technology, its reproduction through it by counterfeiters will be simpler and more precise.

The three-dimensional creation market A_7935302.jpgalthough it is also having a great impact on the world of fashion, design and health. However, there are other areas in which its extension may have worrisome effects, such as in relation to private security. Thus, as Touriño points out, a user could download the plans of a gun on the dark web, print it and use it. Far from being a remote reality, such a case has already occurred in countries like the United Kingdom, where a young man was convicted last June for possession of three-dimensional printed firearms.

Beyond it was the American company Defense Distributed, which in July 2018 wanted to publish plans, drawings, instructions and files so that users could print 3D weapons. A federal judge blocked the launch by assessing the danger of these weapons, by not being registered and being undetectable by metal detectors, since they are made of plastic.

Source: https: //elpais.com/economia/2019/08/09/actualidad/1565350591_001399.html

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